Durante los últimos meses hemos probado Escobita de todas las maneras que se nos han ocurrido.
Hemos jugado partidas de dos, tres y cuatro jugadores. Hemos cambiado de orientación una pantalla demasiadas veces. Hemos probado cartas, tapetes, rivales, menús, tutoriales, sonidos y unas cuantas cosas que funcionaron perfectamente hasta cinco minutos antes de decidir que estaban terminadas.
También hemos roto cosas.
Bastantes.
Y después las hemos vuelto a arreglar.
Todo eso tenía un objetivo que durante mucho tiempo parecía todavía bastante lejano: llegar a un punto en el que pudiéramos dejar de preguntarnos únicamente si Escobita funciona para nosotros.
Ese momento ha llegado.
Escobita ya está en Beta.
¿Qué significa estar en Beta?
No significa que Escobita esté terminado.
Tampoco significa que hayamos dejado de encontrar cosas que queremos cambiar.
Y, desde luego, no significa que estemos convencidos de que nadie vaya a encontrar un botón capaz de hacer algo completamente absurdo cinco minutos después de descargarlo. 😄
Significa algo bastante más sencillo.
Nos habíamos marcado un punto a partir del cual el juego debía ser suficientemente completo, estable y comprensible como para empezar a ponerlo delante de personas que no han pasado meses viéndolo crecer.
Y hemos llegado hasta ahí.
Hay un tutorial. Hay partidas completas. Hay distintos niveles de dificultad. Hay mesas para dos, tres y cuatro jugadores. Hay avatares, tapetes y reversos. El juego funciona en horizontal y en vertical, en PC y en dispositivos móviles.
Y, sobre todo, podemos sentar a alguien delante de Escobita sin tener que colocarnos a su lado para explicarle qué botón debería pulsar después.
Parece poca cosa.
No lo es.

Una cosa es probar. Otra, que prueben por ti
Cuando llevas suficiente tiempo desarrollando algo ocurre una cosa bastante peligrosa:
aprendes demasiado bien cómo funciona.
Sabes dónde está cada botón. Sabes qué significa cada icono. Sabes qué espera el juego que hagas.
Y si algo resulta ligeramente extraño, tu cerebro termina rellenando automáticamente el hueco porque lleva meses viendo ese mismo comportamiento.
Un jugador nuevo no tiene ninguna de esas ventajas.
Y precisamente por eso lo necesitamos.
Puede encontrar un error que nosotros no hemos visto en cientos de partidas.
Pero también puede hacer algo quizá más importante: detenerse delante de una pantalla perfectamente funcional y pensar:
Eso no aparece necesariamente en un registro de errores.
Pero también hay que arreglarlo.
Hay cosas que solo puedes aprender cuando dejas que otra persona coja las cartas.
Tres plataformas, tres momentos diferentes
Esta Beta empieza a moverse en varios sitios, aunque no todos se encuentran todavía en el mismo punto.
En itch.io, Escobita ya puede descargarse.
La Beta 0.1.0 para Windows está disponible gratuitamente para cualquiera que quiera probarla. No hace falta apuntarse a una lista ni esperar una invitación: descargar, abrir y jugar.
Es la primera vez que una versión pública de Escobita sale realmente de nuestras manos.
Y escribir esa frase resulta un poco extraño después de tanto tiempo viéndolo únicamente dentro de nuestras carpetas de desarrollo. 😄
En Google Play, las pruebas también han empezado.
Escobita 0.1.0 ha entrado en el proceso de testeo cerrado de Google Play y empieza a llegar a dispositivos que no controlamos nosotros.
Todavía no es una publicación abierta en la tienda. Es precisamente el paso anterior: comprobar cómo se comporta el juego cuando sale del entorno en el que lo hemos construido y probado hasta ahora.
Steam sigue un poco más atrás.
La versión para PC continúa en preparación y pruebas y todavía no hay una demo pública disponible allí.
Llegará su momento.
Por primera vez, sin embargo, ya no estamos hablando únicamente de plataformas a las que algún día queremos llevar Escobita.
El juego ha empezado a recorrer ese camino.
Y sí, probablemente haya errores
Es una Beta.
Los habrá.
Quizá una interfaz decida que hoy no le apetece estar exactamente donde debería. Quizá una IA haga una jugada que nos obligue a preguntarnos qué demonios estaba pensando. Quizá encontremos una combinación de dispositivo, resolución y orientación que nadie había probado antes.
También habrá cosas que simplemente puedan hacerse mejor.
Y esa es precisamente la razón de publicar ahora.
Podríamos continuar meses intentando anticipar cada posible problema antes de permitir que nadie toque el juego.
Pero llegado cierto punto eso dejaría de ser prudencia.
Sería desarrollar a oscuras.
Ahora necesitamos otros ojos
Hemos añadido a la web de Escobita un pequeño formulario para enviar feedback.
No hace falta registrarse ni escribir un informe de veinte páginas.
Si algo falla, queremos saberlo.
Si una explicación no se entiende, queremos saberlo.
Si una decisión de la IA parece extraña, queremos saberlo.
Y si algo funciona especialmente bien, también nos interesa saberlo. De vez en cuando viene bien descubrir qué cosas no debemos tocar. 😄
Un comentario de dos líneas puede ser suficiente para señalar algo que llevamos semanas pasando por alto.
Esta Beta empieza precisamente con esa intención: dejar que Escobita se encuentre con personas que no saben cómo está construido, que no conocen sus pequeñas manías y que simplemente quieren sentarse a jugar unas cartas.
La mesa ya está puesta
El primer devlog de esta web empezaba enseñando una captura que probablemente nunca debería haber enseñado.
Era uno de los primeros Escobita.
Un prototipo tosco, unas cartas provisionales y una idea que todavía tenía que demostrar que podía convertirse en algo más.
Después vino una pausa bastante larga.
Y cuando retomamos el proyecto a finales de junio, la pregunta dejó de ser si podíamos hacer funcionar un juego de La Escoba.
Empezó a ser si podíamos convertirlo en un videojuego de verdad.


EL MISMO PROYECTO · DOS MOMENTOS MUY DIFERENTES. Entre estas dos imágenes hay muchas cartas movidas, unas cuantas ideas descartadas y bastantes cosas que se rompieron justo cuando parecían funcionar.
Hace menos de un mes escribíamos:
Entonces era suficiente.
Hoy podemos añadir algo más.
Ahora otras personas también pueden verlo.
Y, por primera vez, pueden jugarlo.
Esta vez, las cartas no son solo para nosotros. 🧹